Algunas veces pienso en su amor como una gran prueba. Yo, que durante años permanecí incólume ante el sentimiento, acostumbrado a mi soledad y negado a toda muestra de amor para evitar sufrir, encuentro hoy un revés poético que me sonríe desde que me tomé la licencia de quererla. La circunstancia de hallarnos físicamente tan lejos y a la vez sentirnos espiritualmente tan cerca, me obliga hoy a extremar mis afectos, a vivir intensamente, a amarla con sobrada pasión, para que este fuego que me consume por dentro alcance siquiera a dejarle un poco de calor.
Tenga la piedad de aceptar que este amor es más que una ilusión. No puede ser de fantasía algo que me conmueve con tanta fuerza, que supera con creces cualquier otro afecto sentido y de lo que hoy estoy convencido es la sublimación de todo mi cariño.
Quiérame. Yo también la quiero.
”